Desde muy joven, siempre he sentido una profunda conexión con los perros que veía desprotegidos y vagabundeando por las calles. A pesar de mis limitados recursos, nunca podía dejar de intentar ayudarlos.
Cuando decidí formarme como educador canino, tuve claro que mi objetivo era ayudar no solo a los perros, sino también a las familias que asumían el reto de formar una familia multiespecie.
Colaboro con asociaciones y protectoras, aportando mi granito de arena para facilitar la adaptación de los perros a sus nuevos hogares.
En esta aventura me acompañan dos perros adoptados:
Ha sido con Bruce con quién he descubierto que trabajar la ansiedad era fundamental para poder avanzar en cualquier trabajo de gestión emocional.
Me he formado bajo el paraguas de Educan con quienes he realizado varios programas de gestión del comportamiento, Educan me ha enseñado que aplicar protocolos funciona, y lo que he hecho es adaptar protocolos.
A través de mis años colaborando con asociaciones y protectoras de animales, descubrí una realidad dolorosa: la ansiedad es una de las mayores causas de abandono y mala convivencia, pero los protocolos de alta calidad suelen ser económicamente inalcanzables para muchas familias.
Mi compromiso es cambiar eso. He desarrollado un protocolo basado en la gestión emocional (adaptando la metodología de Educan), diseñado para ser de máxima calidad pero con un precio ético. Porque ningún perro debería sufrir por falta de recursos en su hogar.



Si estás listo para dejar de sufrir cada vez que sales de casa, yo estoy listo para enseñarte cómo hacerlo.